Todas las personas y grupos con los que he trabajado me han enseñado mucho y dejado huella, pero he de decir que este taller fue muy especial para mi. Los participantes o tenian muy poca movilidad o estaban en sillas de ruedas, pero eso no impidió que se hiciera sicodrama y sicodanza.

 

Por contar algunas de las cosas que ocurrieron, en una ocasión una frase que se me quedó grabada. Fué la de una chica que con mucha dificultad en el habla, provocada por su paralísis cerebral dijo: “No somos ángeles, la gente nos trata como niños/as pero tenemos sexualidad”. Trabajamos el tema y todo lo que ello conlleva. En Holanda, desde hace años, una de las tareas de los cuidadores es ayudar fisicamente a que las personas sin movilidad a que  tengan relaciones, cosa que es controvertida.

 

En otra ocasión, durante varias sesiones observé como el grupo se inquietaba e incomodaba con una pareja que más que prestar atención a lo que ocurria, como podian debido a sus dificultades, intentaban tocarse y besarse. Uno de los días les pregunté que si les gustaría casarse, dijeron que si. Con papel de color oro hicimos unas alianzas, con telas simulamos el vestido de novia, el del novio y el grupo participó siendo padrinos, cura, invitados, y se celebró la ceremonia con baile incluido. Después de este día, ya nadie en el grupo se volvió a quejar de sus amarrucos y además estos disminuyeron.

 

Gracias.

 



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